Si vuelas en vacaciones duerme en el aeropuerto

dormir aeropuertoLas vacaciones de verano y las de Navidad suelen ser los dos picos que registran más tráfico de pasajeros en las estaciones de tren de autobuses en los aeropuertos. La aglomeración, las prisas y los retrasos  están servidos, por lo que toca armarse de paciencia y hasta plantearse, llegado el caso, pasar la noche en el aeropuerto. No exagero.

Durante muchos años la única conexión directa y económica que teníamos para volar a Santiago era la de Ryanair. Menos de hora y medio de vuelo directo sin escalas, porque vuelos directos a Coruña no había y te tocaba hacer escala en Madrid, compensaban el madrugón que había que pegarse.  Los irlandeses deben ser madrugadores y el  único vuelo de entonces era el que salía a las 06:25 y te dejaba en Santiago cuando todavía no había amanecido.

Para estar en el aeropuerto con los 45 minutos de rigor, vamos a las 05.30 por seguridad, te tocaba o pedir un taxi el día anterior o pedirle una ya no grande, sino tremendo favor a algún amigo o familiar que se diera contigo el madrugón. Así que siempre apuraba al máximo .

En aquellas fechas no existía al conexión del metro con el aeropuerto como tampoco existía la T2, así que tenías que morir en la única puerta de control de pasajeros existentes.

Aquella madrugada de verano no encontré a quien endosarle el marrón y acabé cogiendo un taxi que se lo tomó con mucha calma. vamos que llegué al aeropuerto pasadas las seis y con un subidón de adrenalina. Cuando me dirigí para pasar el control me quedé de piedra, el arco estaba por lo menos a, y no exagero, treinta metros de distancia con cientos de personas apretujadas esperando su turno. Al  principio me quedé  en la cola, pero al ver que aquellos no se movía y que el tiempo pasaba empecé abrir hueco y ya a la desesperada me metí por debajo de las cintas, me colé literalmente al grito de pierdo el vuelo. (Confieso que no estuvo bien y que me arrepiento de la reacción, pero pensaba que no todos tenían la misma urgencia que yo).  Los insultos que pude oir fueron de todo tipo, y con razón. Cuando pasé el arco un pasajero, me sacó  los colores al decirme que como yo   estaban muchos, tal vez la mayoría. “Le pedí disculpas y pensé en un tierra trágame”. El fantasma de mi reacción me persiguió hasta el destino porque otros pasajeros de mi vuelo habían contemplado la escena.

interior-terminal-valenciaLa suerte la tuve en que los del control me pasasen sin más y no me hicieran volver al final de la cola. Bastante tenían como para parar el control para devolver a un pasajero acelerado como yo. Desde entonces cuando vuelos en estas condiciones llegó con mucho tiempo y hasta desayuno en la cafetería de la T2. Dentro, pasado el control con normalidad. Si algún afectado lee esto le pido sinceras disculpas. En mi carrera ni pensé por asomo que toda la gente que estaba allí podía estar en la misma situación que yo. No hay disculpa.

Ahora las cosas parecen haber cambiado, hay más accesos que antes, pero deberían tomar nota y en días como estos ordenar estas colas por horario de despegue. Sé que si llegas dos horas antes puede parecer injusto, pero lo que tampoco es de recibo que llegues con los 45 minutos estipulados y te encuentres un atasco, que también me ha pasado.

Y supongo que con los tiempos actuales y el contexto internacional, si un tipo pasa por debajo de las cintas al galope acaba con sus huesos  con dos tipos vestidos de verde. Sorry again.

Paco Beltrán

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